Me han dicho que Madrid sigue llamando,
pero que Barna desiste e insiste en no desesperar.
Me han dicho que Madrid sale de copas y se olvida, al dar el primer trago, de lo que es amar
que se baña en las copas,
que visita los baños
y que ya ni hace el amor.
Mientras, Barcelona, hace huelga de poesía
y envidia a La Latina por ver pasar la noche
y el día
y las ganas.
¿Qué es Barcelona sin poesía?
¿Qué es Sabina sin sus 500 noches?
¿Qué soy yo sin ti?
Rodando el centro
Vivir, en primera persona del singular. En futuro y no es nuestro.

Viviré con lo que tú quieras
Viviré incluso aunque no me quieras
Peor de lo que te imaginas
-aunque sé que imaginas bien-
O mejor.
Sudando alcohol
Y visitando las estaciones en las que se despiden aquellos que no somos ni tú, ni yo, ni nosotros dos.
Con pañuelo en mano
Elegiré canciones de amor, para recordarte
Aunque cierre los ojos y me invente la letra.
Aunque no me quieras,
incluso
viviré.
Vuelves a escuchar la misma canción, quién sabe por qué. Bueno, probablemente cuando el hielo se deshaga y te acabes tu copa de brugal, sonará en el bar que recibe tus mejores ganas, un sábado cualquiera, con compañia o sin ella. Y en ese momento disfrutas de la música más que nunca. Te agarrarán por la cintura y alzarán el vaso de ron al compás, cantando el estribillo que te erizaba el vello cuando estabas sola en tu habitación.
De un paso hacia delante. Bien, ya puede empezar.
Me llamo X,
Me apetece cansarme de mucha gente, porque eso querrá decir que he disfrutado. No sé cuantas veces he pensado en irme sin decir nada, así me podría reunir con otras almas solitarias, de esas que llevan tatuado “Morimos solos” en la muñeca para acordarse hasta cuando se atan los cordones, pero me quedo en el sitio. Ese es un factor importante, no soy valiente. Planeo una bonita noche de reflexiones y mucho calor, que ya escasea, hasta las 4 de la mañana, cuando me haré creer a mi misma que tengo sueño y ladearé mi cabeza hacia la derecha susurrando los últimos versos de mi canción. Digo “mi canción” porque es la que, en este momento, me representa. Pero mañana será otra.
Buenas noches. Septiembre, asomate…no tengas miedo.
“I´d die for her. I love her so much. I don´t know what I would do without her.”
El amor. Éso que nos hace vivir en burbujas.
(via megonnaise)
Nunca quise ser poesía.
Pero aún sin querer, aquí me tienes.
Mas poesía que nunca,
más yo que siempre.
Y nunca quise ser poesía por el miedo a quedarme en papeles.
Por ser sólo tinta.
Por no ser siquiera tu tinta.
Pero me niegas que sólo sea eso.
Me dices tanto,
que me parece poco.
Me has llamado canción y escalofrío.
Voy más allá de pentagramas, dices.
Y yo te digo que siempre seré tu pentagrama.
Y pediré que me interpretes,
pero a todas horas.
Seré el pentagrama más enamorado que hayas visto en tu vida.
Con las notas más interminables que haya visto en la mía.
Podría soltar una lista interminable de infinitivos carentes de sentimiento para dar a entender lo cansada que estoy de la realidad en la que nos “emburbujan”. Pero no lo voy a hacer.
Hazme un favor y mírate las manos. Después, la boca. Y ahora créeme cuando te diga que con ellas harás pequeño hasta al mayor de tus miedos. Tienes atardeceres preciosos tras la ventana, besos sin dar y personas por conocer. Tienes una vida por delante, una vida con Everyday Everynight de Russian Red de fondo.
Te llevará tiempo, pero llámame cuando la termines… nos vemos en los infiernos.
El silencio, los ruidos, tú, yo, ellos. Tantas cosas. Y siempre a las diez menos cuarto. Hazme un sitio, quiero recibir noticias y que sean tuyas.
Yo pienso que es mucho peor que no quieras mirar.
Último día de febrero y manos congeladas, último día de febrero y el café que no llega porque hoy no toca. Me agarro a que mañana será otro día. Miro por la ventana y veo los primeros rayos de sol. Sólo sé donde estaré mañana… la vida, cómo nos enlaza.
Oye, escuchame bien, no tengo nada que perder. Vamos a clavarnos los huesos y a darnos los besos que ayer te negué.




